Hamaca, Expresión Artesanal de Costa

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En la región del Balsas, prevalece la artesanía de las hamacas, la hechura y venta de estas es una forma de adquirir recursos para el sostenimiento de la familia. Así a pie de la carretera La Mira-Lázaro Cárdenas, nos encontramos con Alfonso Díaz Jiménez quien a sus 77 años de edad teje y exhibe sus hamacas que por su calidad las divide en finas y gruesas y por su tamaño en chicas, medianas y grandes.

El ingenio de nuestra gente para conseguirse el sostenimiento familiar hace que sea más admirable su trabajo, además de las hamacas de hilo plástico, hamacas de algodón, seda con soporte de madera y adorno tejido a gancho se hacen los sillones colgantes, también hechos con hilo de algodón y un soporte de madera que las hacen ver más elegantes.

La calidad de una hamaca –dijo-depende del tipo de fibra con la que se hace Utilizando los mejores hilos del mercado que es el cuerda trenzado ya que debido a sus características tiene una fortaleza, durabilidad y suavidad que el cliente requiere.

Debido a nuestro clima tropical o caluroso la mayor parte del año, es común en nuestro estado dormir o descansar en una cómoda y fresca hamaca, para la cual tenemos artesanos que se dedican al urdido de estas artesanías, las cuales se cuelgan a lo largo de la casa, cuarto, habitación, y con sus 2 respectivas sogas, unas varillas de acero en forma de la letra S, ya tenemos para descansar muy plácidamente. Esta resulta ser una forma de ingresos a sus hogares, pero quienes las adquirimos agradecemos las sigan haciendo porque la hamaca siempre nos dan un rico descanso cuando lo necesitamos.

Cuando hablamos de artesanías, nos referimos por lo general a productos que difieren por la forma en que han sido producidos, por la significación que les atribuimos, por el tipo de uso que les damos, por la tradición que suponemos representan, en fin, Puede decirse de manera general, que un artesano es una persona que trabaja principalmente con sus manos, con instrumentos más o menos sencillos y que en cada objeto elaborado, materializa su tradición, ingenio y creatividad como Don Alfonso quien ha hecho que su trabajo sea admirado todos los días por propios y extraños pues la industrialización no ha mermado su ingenio, talento todos los días cuando crea nuevos modelos que fabrica artesanalmente.

Para su elaboración, utiliza unos utensilios de madera llamado bastidor, la cual con unas tablas largas a lo ancho, se pone a la medida que se quiera hacer, para empezar el urdido se hace la orilla de la hamaca, en forma de cuadros, y de ahí inicia enrollando el hilo y con las agujas va tejiendo y dando vueltas a través del bastidor, ya cuando la hamaca tiene el cuerpo necesario, se termina con la orilla, seguidamente para ponerle los “brazos” a la hamaca, se amarra al bastidor una hechura de madera en forma triangular llamada “bracero” la cual se van metiendo los hilos en forma vertical en lo alto del bastidor, ya terminados ambos “brazos” de las hamacas, se procede a poner o reforzar donde se va a colgar la hamaca que se llama “muñecas” la cual consiste en dar con hasta 6 hilos al mismo tiempo la punta del “brazo” para que tenga una forma de anillo para colgarse.

“A  veces vendo una, a veces nada, cuando se escasea quieren hamaca chica para niño, aquí han venido muchos turistas” expresó. Algunos -dijo- le compran y otros le toman fotos justo en el momento que desempeña su entretenido oficio.

Los precios varían: la matrimonial bien tejida con hilo de seda con proletileno, está a 500 pesos dura mucho, una color azul  de seda cuesta 700 pesos, hay otras de 650 pesos o de 900 pesos tamaño King Size. Las de niño cuestan 250 pesos. Vende también cunas, sillones y bolsas.

Aunque las fábricas textiles, por ejemplo, empezaron a producir hilos y tejidos más rápidamente y a menor costo que los telares de cintura, todavía en algunas comunidades como la costa del río Balsas, se lleva a cabo el corchado manual y aún no se conoce maquinaria capaz de producir las finas hamacas que son hasta hoy un producto elaborado a mano, esto es, genuinamente artesanal.

Las hamacas chicas son elaboradas con dos kilos de hilo, uno que se utilizaban en el urdido y otro en la confección de los brazos. Las hamacas medianas se elaboran con 2.5 kg. Las hamacas grandes son hechas con más de cuatro kilos.

La hamaca no es sólo un objeto de descanso, típico del trópico mexicano. Para quienes la elaboran y la utilizan dentro de su cultura cotidiana tiene muchos más usos y significados, éste está generalizado en las comunidades rurales como único medio para dormir. No así en las ciudades donde una buena parte de la población alterna en su descanso cotidiano el uso de la cama durante la época de frío y el de la hamaca en los tiempos de calor.

Según los habitantes de la comunidad, la comercialización de hamacas no existía antes de 1915. Después de esta fecha, podemos hablar de un tipo de comercialización regional, a través de intermediarios que se encargaban de venderlas entre los diferentes poblados del oriente del Estado. Las comunidades que sobresalían por su buena producción de hamacas eran

Con la introducción del hilo de algodón y el de nylon, que trae aparejada la creación de nuevas puntadas para urdir y la aparición del color como un elemento fundamental del diseño de una hamaca; con el cambio en el tipo de bastidor y la apertura del mercado nacional e internacional, el proceso de producción de la hamaca se redefine totalmente.

Al no depender del conocimiento y manejo del medio natural para la obtención de las fibras y de los instrumentos de trabajo, una de las primeras transformaciones es que, en términos generales, el hombre deja de participar en la elaboración de las hamacas, quedando así como una actividad predominantemente femenina. Es la mujer de la casa la que va a decidir, en base a las condiciones económicas del hogar y de su disponibilidad de tiempo, cuándo se elabora una hamaca y si ésta tendrá un fin comercial o será para autoconsumo.

La antigua técnica del urdido de hamacas con bastidores en posición horizontal se abandona, adoptándose un tipo de bastidor vertical que se puede transportar con relativa facilidad de una habitación a otra y quien ocupa menos espacio en la vivienda.

Los Usos

Hamaca se deriva de la palabra haitiana “Hamac” que  significa árbol, hechas de filamentos de corteza de  árboles, las primeras hamacas fueron similares a  redes para pescar con amplias aberturas y gruesos nudos.

Un repaso de los usos más importantes que se dan a la hamaca en el medio rural aún hoy día, nos permite introducirnos en la vida cotidiana de las comunidades y darnos cuenta de cómo este objeto es punto de confluencia de su vida social.

Con respecto a la hamaca como lugar de reproducción humana nos limitaremos a mencionar que, entre algunas familias del área rural de los poblados que colindan Guerrero con Michoacán, se acostumbra que en las vísperas del matrimonio, la futura esposa urda una “hamaca grande” para compartirla con su marido después de la boda.

Para las personas de la ciudad puede parecer increíble que una hamaca pueda usarse como mesa de parto, pero para la gran mayoría de las mujeres de los pueblos quienes por generaciones han nacido, visto crecer y morir a su familia en una hamaca, es lo más natural.

Las parteras del medio rural, al igual que las mujeres embarazadas, opinan que dar a luz en una hamaca es mucho más cómodo que en una cama. El primer argumento que utilizan es con respecto a la adaptabilidad de la hamaca a su cuerpo ya que en el momento del parto, la embarazada tiene de donde agarrase para hacer fuerza.

Por otro lado, para una mujer embarazada es mucho más cómodo acostarse y levantarse de una hamaca que de una cama debido a que la primera, además de ser mucho más fresca, puede colocarse a la altura que se desee.

En la región costa de Michoacán  utilizar la hamaca como cuna es una costumbre bastante común, aun fuera del medio rural. Esto se debe a las características propias de la hamaca, a la que se le puede subir las orillas por medio de un nudo convirtiéndolo así en un lugar seguro y fresco para los niños. De esta manera se les sitúa, al mismo tiempo, lejos del suelo y de los animales. Además de todas las ventajas antes mencionadas, la utilización de la hamaca como cuna le permite a la madre sentarse junto a su niño y mecerlo, lo cual hasta ahora no se puede hacer en ninguna cuna convencional.

La hamaca como auxiliar de cacería también desempeña un papel muy importante, ya que como sabemos esta actividad forma parte de las estrategias de sobrevivencia de las familias en el medio rural. La cacería la realizan de dos diferentes manera: una es la llamada “hacer la batida” y la otra “ir a espiar”. Esta última se lleva a cabo durante o un poco después de los meses de lluvia y consiste en encontrar algún lugar donde, de forma natural, se haya almacenado agua; cerca de allí, el cazador elige un árbol para esperar a su presa.

Así las cosas, puede colgar su hamaca entre las ramas de los árboles para hacer más soportable la espera. La técnica en donde se utiliza la hamaca como instrumento para curar algunos dolores de espalda, por desgracia no es muy difundida. Sin embargo algunas familias la utilizan y consiste en enrollar la hamaca alrededor de la arte adolorida de la persona (quien se encuentra de pie) y jalar los extremos de la hamaca para que esta haga presión. Las familias que han utilizado la hamaca de esta forma opinan que con la presión, los huesos regresan a su lugar.

El utilizar la hamaca para sentarse es también una antigua costumbre en el medio rural. Las familias de menos recursos por lo general sólo cuentan con una mesa y dos o tres sillas y en algunos casos ni siquiera disponen de estas cosas, ya que por tradición se sientan en banquillos, sobre todo a la hora de la comida que se realiza en torno a una pequeña mesa de tres patas y junto al fogón donde se hacen las tortillas.

Debido a las costumbres antes descritas, las sillas casi nunca son suficientes para todos los miembros de la familia y menos para las visitas, por lo tanto se recurre a las hamacas como asiento además de que son mucho más cómodas.

El hecho de que al llegar una visita se le ceda una silla o un banquillo es una muestra de cortesía y amabilidad, pero el que se le ofrezca una hamaca va más allá de eso, casi siempre significa un gesto de confianza y aceptación por parte de los anfitriones.

Además de todos los usos que se han mencionado, uno de los más importantes sigue siendo el utilizar la hamaca para descansar, cómodamente toda la noche, a este respecto, las personas ancianas opinan que las hamacas hechas con hilos de agave son mucho mejores que las de algodón o fibras sintéticas, ya que estas últimas en la época de calor son muy calientes y en la de frío son muy frías. Además, debajo de las hamacan de nylon no pueden colocarse pedazos de leña medio prendidos para dormir con temperatura agradable, ya que corren el riesgo de que con el calor se derrita la fibra sintética y la persona se caiga de la hamaca, como le ha sucedido a algunos.

Sin embargo, se conserva una dualidad que distingue a las artesanías y que en muchas ocasiones las rescata de ser convertidas en objetos de maquila. Paralelamente a las hamacas comerciales, en el ámbito familiar se siguen produciendo otras en las que el ingenio para obtener las herramientas y materias primas, es el primer ingrediente; a éste se añade el buen gusto de que hacen gala los artesanos para combinar colores y “puntadas” y se culmina con ese uso creativo reseñado líneas arriba, que renueva cada día la pertenencia de la hamaca a la cultura rural.

Alfonso Díaz Jiménez dijo que a pesar de que la fabricación de sus hamacas apenas le deja para comer, no dejará de hacerlo porque a su edad no hay quien le brinde un empleo, además de que fabricar descanso con sus llamativas hamacas para él es un placer.

Este hombre de la tercera edad sostiene “no les neceo a las autoridades, si el gobierno me quiere ayudar lo hará” expresa, mientras su esposa, Dora Loeza Robles, llega para dejarle la comida.

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